sábado, 30 de noviembre de 2013

La radiación para combatir el cáncer de mama puede aumentar el riesgo cardíaco

A corto plazo, el tratamiento de radiación o radioterapia, puede ocasionar inflamación, pesadez en el seno y cambios en la piel. A largo plazo, podría afectar la capacidad de lactar con el seno no radiado, o las posibilidades de reconstrucción, entre otras. Un estudio reciente aporta datos nuevos al respecto e informa que las mujeres que reciben radiación para combatir el cáncer de mama pueden aumentar levemente su riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas.
Las medicinas y los tratamientos son necesarios para eliminar las enfermedades y para hacernos sentir mejor. Sin embargo, junto a los beneficios que ofrecen pueden tener efectos no deseados que hay que tener en cuenta. En el caso de los tratamientos contra el cáncer, muchas veces se trata de opciones agresivas para el cuerpo, pues considera que tienen como objetivo eliminar células (malignas) que están creciendo sin control y que están destruyendo tejidos sanos. Lo importante es buscar el equilibrio entre la efectividad y los efectos no deseados que, a veces no se pueden evitar del todo. Y en ello trabaja continuamente la ciencia, que constantemente busca medicinas nuevas y formas más innovadoras para combatir el cáncer, reduciendo los potenciales efectos adversos.

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