domingo, 13 de junio de 2010

LA PAZ EXISTE, ESTÁ EN LOS HAITISES.

Dos golondrinas nos observan desde el techo de una caverna, un nido de murciélagos se retuerce ante la luz de la linterna, dibujos centenarios hechos por los taínos se aprecian en las rocas, un cangrejo rojo de gran tamaño asoma bajo las raíces de manglares que semejan enormes arañas, una bandada de pelícanos parece posar para la cámara, vuela una garza azul, no es ficción, lo vi en Los Haitises. Lee Más »»

EL PICO DUARTE: LA CRÓNICA DE UNA LUCHA CUERPO A CUERPO CON LA NATURALEZA.

TURISMO ECOLÓGICO
Desperté una mañana en el Valle del Bao y descubrí un paisaje tocado por la magia del hielo en un país que creía era el reino del sol. Me tomó de sorpresa pese a que aquel amanecer fue precedido por una fría noche en que la temperatura pasó la barrera de cero grado y siguió indetenible, e indiferente, hasta llegar a menos dos, escarchando las frágiles paredes plásticas de las casas de campaña. Lee Más »»

EL LAGO ENRIQUILLO.

NATURALEZA
Posee una concentración de sal tres veces mayor que la del agua del mar, a pesar de que muchos manantiales de agua dulce desembocan en el lago. La razón es que la cantidad de agua que se evapora es mayor que la que cae en forma de lluvia y también contribuye a ello el alto contenido de sal presente en el suelo marino del lago y de la región.
Es el cuerpo interior de agua más importante de la República Dominicana, en términos de extensión. Cuando está plenamente lleno, alcanza unos 260 kilómetros cuadrados de superficie, lo que lo convierte en el lago más extenso de las Antillas. Lee Más »»

Las playas de República Dominicana

Para los gustos, los colores y las formas. Con ese propósito parecen estar formadas las playas dominicanas. ¿Una bendición de la naturaleza? Sin dudas. A lo largo de los 300 kilómetros que conectan las costas de Pedernales y San Cristóbal, el viajero cuenta con cuatro tipos muy diferentes de playas para disfrutar, tan sólo tomando en cuenta el color y la textura de las arenas: la paradisíaca playa de Bahía de las Águilas, de finas y blancas calizas; las pedregosas de Los Patos y Paraíso, en Barahona; las oscuras arenas de Salinas, en Baní, y los dorados granos de playa Palenque, en San Cristóbal. Lee Más »»

Un vistazo a Los Haitises

Los túneles de manglares de Caño Hondo y Caño Chiquito, el nacimiento del río Ojo del Cielo en el interior de una caverna, las cuevas de San Gabriel y de La Arena, así como los cayos Los Pájaros y Las Garzas, y la desembocadura del río Los Naranjos hacen del Parque Nacional Los Haitises un espacio único en República Dominicana.La vista que imprimen los mogotes y cayos, unidos a la parte litoral, constituyen paisajes de extraordinaria belleza escénica, y pueden ser observados desde una embarcación, que desembarca en los puntos estratégicos de la costa, desde donde se penetra con facilidad a los rincones más hermosos de esta área protegida.Las personas que aman la naturaleza tienen en este rincón de la isla una gama de atractivos que pueden apreciar y van desde observación de aves, muchas en proceso de extinción, como otras especies de animales que habitan en un estado salvaje.Lee Más »»

HERMOSURA CONJUGADA

Barahona.- Siempre, desde que lo visité con prisa en 1997 y regresé en 2001, el Sur que también existe me fascinó y embrujó. Y no se trató de pócimas secretas ni rituales liboristas o carnavalescos. Y ahora, volver por tercera vez a Barahona y confirmar para siempre sus escondidas perlas, resulta gratificante.Barahona no se limita a la producción de divas como María Montez y Casandra Damirón. Barahona es también magnética en su Polo, aromática y orgánica en su café, grande y majestuosa como sus plátanos.Aunque la carretera en sus inicios parece muerta, la provincia que se abre ante la vista está muy viva. Barahona, la perla que el Sur dominicano ofrece al Mar Caribe, combina en sí misma una diversidad de climas y paisajes, múltiples opciones para un turismo interno e internacional.

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